Hermandad de Luna de Plata

De Leyendas de La Forja

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Historia:

Emblema de la Hermandad

La Hermandad de luna de plata nació en la República de Alania, nadie sabe muy bien ni cómo ni cuándo. Muchas son las historias que se cuentan sobre su nacimiento, entre otras cosas unos dicen que sus primeros miembros eran los supervivientes de los primeros bandidos que lucharon contra las familias gobernantes en el remoto pasado, otros que eran un grupo de piratas que para sobrevivir se camufló como mercenarios.

Sea como fuere las primeras referencias a la Hermandad se dan coincidiendo con el Primer Gobierno, en torno al 650. Hay registros oficiales que hablan de un grupo de mercenarios que eran contratados para cualquier trabajo siempre que se les pagara suficiente dinero. Una de las referencias escritas se refiere al juicio de uno de sus miembros por “entrar furtivamente” en la casa de una de las grandes familias.

Pronto desaparecen las referencias a ellos como grupo de mercenarios al uso y empiezan a destacar para trabajos “poco honrados” y “de toda índole”.

Se dice que reclutan a sus nuevos miembros entre aquellos capaces de actuar con sigilo y dispuestos a usar cualquier recurso a su alcance, y de esa manera la organización se va convirtiendo en una sombra.

Poco a poco fueron creciendo y mezclados con las tripulaciones de las flotas de exploración de Alania aprovecharon la Gran Expansión y al final del siglo octavo llegaron a las colonias. Desde allí se dirigieron al resto del mundo conocido instalándose por toda Therbas.

La Hermandad tiene sus propios códigos para reconocerse unos a otros y funcionan de manera independiente en cada ciudad. Si un miembro llega a una ciudad en la que no hay representación de la Hermandad puede establecerse allí y formar su propio grupo de trabajo, comprometiéndose a mantener las tradiciones de la Hermandad y a enseñarles a los nuevos miembros las tradiciones de la misma. Si ya hay grupo debe unirse a él o irse. Sin embargo se cuenta que a menudo se producen oscuras guerras internas entre facciones dentro de la Hermandad que dejan un siniestro rastro de cadáveres.

A aquellos que quieren entrar solo se les pide cuatro cosas: ser diestro en su campo, que sean capaces de localizar y ponerse en contacto con la Hermandad de manera discreta, jurar fidelidad a la Hermandad y prometer cumplir todas las normas que esta tiene. Si eres capaces de localizarla, demostrar tu valía y realizar los juramentos se te acepta como miembros de pleno derecho.

Nadie sabe a ciencia cierta como de extendida esta la Hermandad, algunos creen que no es ni una decima parte de lo que los rumores dicen y que viven solo de su infamia. Otros creen que los rumores es solo una infima parte de la realidad y que realmente tiene poder incluso para controlar gobernantes desde las sombras. Sea como realmente fuere, aquellos con suficiente dinero como para pagar sus servicios y con algún contacto en los bajos fondos de cualquiera de las ciudades más importantes de este mundo podrán localizar a algún “burlón” (personas que hacen de intermediarios entre la Hermandad y los posibles clientes) y proponerles el negocio.

Cuentan que los tratos con la Hermandad funcionan así: localizas a un burlón, le dices cuál es el servicio que quieres y le dices un precio aproximado que consideras apropiado. Días después el burlón se pone en contacto contigo y te dice cual es el precio exacto que requiere la Hermandad por el servicio. Si el cliente acepta se realizara el trabajo y posteriormente pasara el burlón a cobrar el dinero prometido.

Si alguien se niega a pagar desaparecerá y a los pocos días aparecerá un cadáver casi irreconocible con claros síntomas de tortura. Si alguien intenta engañarles, seguir al burlón, traicionarles, hacerse pasar por la Hermandad o cualquier cosa similar, les ocurrirá lo mismo pues esa manera de matar es su sello distintivo. Por otra parte con el dinero suficiente puedes pedirles cualquier cosa, información, secuestros, asesinatos, protección, etc.